Con los minerales críticos, Colombia ensilla el caballo antes de comprarlo
Publicada en La Silla Vacia el 29 de septiembre de 2026

El gobierno de Abelardo de la Espriella firmó un memorando de entendimiento con Estados Unidos con el que se comprometió a trabajar conjuntamente para gestionar sus minerales estratégicos. Y dos de los socios del presidente ya aterrizaron en uno de los proyectos de cobre que tiene el país en la Amazonía. Sin embargo, Colombia todavía no sabe a ciencia cierta qué tiene bajo la superficie.
Con base en estimaciones de expertos, solo tiene actualizado cerca del 30% de su información sobre el subsuelo. En el gobierno actual aún no se ven esfuerzos para que eso cambie y la plata para las entidades que podrían hacerlo se va a reducir.
El país tiene definidos 17 minerales estratégicos, con evidencia de su existencia en el territorio nacional. Además de los yacimientos de cobre en los Andes, hay indicios prometedores de otros minerales en departamentos como Vichada, Guainía y Vaupés, pero para saber a ciencia cierta su potencial y poderlos explotar el trecho es largo. Tendrían que revertirse protecciones ambientales en regiones como la Amazónica, con un alta sensibilidad ambiental y social.
Colombia le apuesta a los minerales, con el patrocinio de EE.UU.
“Los minerales críticos tienen que ser estratégicos para el futuro de Colombia”, dijo el vicepresidente Jose Manuel Restrepo el pasado 21 de septiembre, en el Concordia Summit, en Nueva York. “Tenemos que pensar en América Latina hacia el año 2050: ¿cómo vamos a ser relevantes para el mundo?”, agregó.
Los minerales críticos, de acuerdo con Mauricio Cabrera, geólogo y exviceministro de Ambiente, los define cada país de acuerdo con las carencias que tiene, los potenciales y las necesidades para su desarrollo e industria. Por lo general, son clave para el desarrollo tecnológico, eléctrico y armamentístico, y su suministro puede ser interrumpido por lo que comprometen su seguridad. Se caracterizan también porque su procesamiento es difícil.
Algunos de los más conocidos son el cobre, níquel, litio, cobalto, grafito, silicio. Dentro de los críticos están las tierras raras que son un grupo de 17 elementos químicos (lantano, cerio, praseodimio, etc.) que, originalmente, eran difíciles de aislar y se creían que eran escasos.
Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, de las más de 90 millones de toneladas de tierras raras de las que el mundo tiene reservas, cerca de la mitad están en China, 21 millones en Brasil, 7 millones en la India, 6 en Australia y 4 en Rusia. Por otro lado, la extracción y procesamiento de los minerales críticos está concentrada en China, que controla entre el 60 y el 90%. Lleva cerca de cuatro décadas invirtiendo en desarrollar esa industria y en los últimos años ha impuesto restricciones a las exportaciones, por lo que EE.UU. y la Unión Europea están intentando recortarle la ventaja.
En Colombia se viene hablando del tema desde hace al menos 15 años, pero la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella los puso de moda. El primer hito fue el memorando de entendimiento que firmó con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para cooperar para el aseguramiento de las cadenas de suministro en la minería y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras. Eso incluye trabajar en su “conocimiento geológico, identificación de oportunidades de inversión, procesamiento con valor agregado, reciclaje” entre otros.
La letra menuda del memorando todavía no se conoce. Una alta fuente diplomática le dijo a La Silla que lo veía más como “nueces”, o sea ruido, pues antes de mirar a un país donde todavía no hay información certera de su riqueza en minerales críticos, con una industria incipiente y condiciones de seguridad y socioambientales complejas, los inversionistas dirigen sus recursos a otros lugares.
El memorando también generó críticas sobre su viabilidad futura. “Llama mucho la atención que hable del aseguramiento de las cadenas de suministro. Es un tema sensible, porque es ir más allá de simplemente abastecerse. Es empezar a controlar que Colombia no pueda decidir a quién más venderle”, dice Giselle Figueroa, líder de mercados sostenibles de la Alianza por la Minería Responsable (ARM). En principio estas decisiones se rigen por las reglas de la contratación pública y criterios de eficiencia: el mayor beneficio al menor costo.
Cabrera señaló que entre haber un indicio de un mineral, comprobar su existencia, determinar que es viable su explotación y producirlo puede haber una ventana de diez años. “Ya no van a estar ni Trump ni Abelardo en el poder”, indicó.
La realidad es que, de acuerdo con un informe de Fedesarrollo y Loom Strategy, la minería de oro en Colombia está controlada en su mayoría por los grupos armados ilegales que intervienen en distintos puntos de la cadena y se lucran de ella. La de minerales críticos puede seguir el mismo camino si el Estado no la reglamenta adecuadamente e invierte en capacidades que le permitan ejercer control sobre la misma.
Haga clic aquí para ver la noticia completa.