La ley de rescate
Publicada en El Tiempo el 3 de noviembre de 2026
El Gobierno presentó, por fin, su plan al Congreso para solucionar el desequilibrio entre los ingresos y los gastos del Estado. Celebro que nos haya sorprendido con una propuesta grande de reforma. Creo que muchas cosas están bien planteadas y que debemos respaldar a un gobierno que, en algunos frentes, nos invita a tomar decisiones difíciles que pondrían al país en un camino virtuoso.
Lo primero que me gusta es la intención de ampliar la base del IVA a bienes y servicios que están exentos o excluidos de la tasa general. La propuesta es gradual y cautelosa, pero va en dirección correcta. Habla de devoluciones a la medida. Habría que explorar si la tecnología permite algo mejor: eliminar automáticamente el pago del IVA, hasta un tope, en las facturas de los bienes y servicios que adquieren las familias de menores ingresos. Esta propuesta enfrentará la oposición de los gremios de productores de los bienes afectados. Les diría que no es el momento para esa miopía. El IVA es un impuesto de recaudo del que depende la capacidad del Estado para invertir en desarrollo. Pongámonos de acuerdo para que, por una vez, prime el bienestar público.
Lo segundo que me gusta, porque es lo justo, es que paguemos más quienes tenemos los ingresos más altos. Al bolsillo personal le duele. Pero esto hace parte de un mejor contrato social que nos permita avanzar en la construcción de mejores oportunidades para todos. Los niveles de desigualdad que hemos permitido y normalizado se devuelven a mordernos a todos.
Creo que muchas cosas están bien planteadas y que debemos respaldar a un gobierno que, en algunos frentes, nos invita a tomar decisiones difíciles que pondrían al país en un camino virtuoso
Dos cosas grandes no me gustan de la propuesta del Gobierno, y espero que el Congreso haga su tarea y las contenga. La primera es la reversión de la reforma que, desde 2014, redujo los costos no salariales de algunos grupos de trabajadores. Esa reforma no fue perfecta, pero iba en la dirección correcta de reducir los costos del trabajo asalariado formal. Si acaso, habría que profundizarla y no lo contrario. El mercado laboral colombiano es disfuncional, y parte de la explicación está en marcos regulatorios que generan incentivos perversos a la forma como se organizan la actividad productiva y el trabajo. No hay beneficio fiscal que compense el daño al sector productivo y a los trabajadores.
La otra cosa que no me gusta nada es el Ruge, un plan que permitiría que buena parte del sector empresarial no pague impuesto sobre la renta. Así como me gusta la propuesta de una reducción gradual de la tasa del impuesto corporativo de renta igual para todo el sector productivo, me parece indeseable un programa que agujeree la base de la tributación. La depreciación acelerada significa que la inversión en activos que durarán muchos años puede descontarse mucho más rápido de los ingresos, reduciendo fuertemente las utilidades sobre las que se pagarían impuestos en el corto plazo. Se trata de una propuesta que, en lugar de nivelar el campo de juego para todos, inclina la cancha a favor de los jugadores más grandes. La introducción de tasas diferenciales para los nuevos negocios también contribuye a desnivelar la cancha.
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